lunes, 5 de octubre de 2015

Septiembre

  Septiembre ha pasado casi sin enterarme. Ha sido un mes discreto, a caballo entre el verano y el otoño, que no se ha terminado de aclarar con la temperatura. Los días que me atrevía a sacar (¡por fin!) las botas y me aventuraba en un atuendo más otoñal, hacía tal calor que terminaba sudando. Cuando volvía a los shorts, hacía frío. Septiembre es bipolar
Oh yeah!

   Tradicionalmente, septiembre es el mes de la vuelta al cole. Se nota mucho si no te has ido de vacaciones en agosto porque la ciudad vuelve a estar llena de gente, de ruido, de niños. Aunque en agosto ha estado bien lejos de estar desierta, sí que había cierta tranquilidad. 

   Como ahora mismo mi mayor ocupación es estudiar oposiciones, yo no tengo ni vuelta al cole ni he tenido vacaciones como tal. Hubo una escapada maravillosa a Salamanca (noble archivo de las letras, que diría Espronceda), pero el resto del verano ha sido igual que el resto del año: deporte, estudiar, leer, ver series. Igual estudiar menos, por culpa del calor horrible, pero bueno. 

   Y, sin embargo, sí que tengo sensación de vuelta al cole, de vuelta a la rutina. Aunque yo no tenga necesidad de hacer cambios, aunque mi horario sea el mismo que en agosto, aunque haga las mismas cosas y en el mismo orden. Septiembre implica volver al cole, esto es así. 

   También implica guardar la ropa de verano y sacar la de otoño-invierno, pero como hemos acordado que septiembre es bipolar, igual mejor espero a diciembre, o incluso no me espero y así el verano siguiente no tengo que hacer cambio de armario. Esto sería un planazo si me cupiera la ropa en mi armario de tres puertas.

¡Ya no es verano!

   Septiembre ha sido un mes bastante bueno para las lecturas. Llevo un tiempo un poco desanimada y leyendo menos (también es que si me paso el día estudiando, luego no me apetece demasiado seguir leyendo, aunque sea por ocio), pero no tengo quejas del volumen de lecturas, ni de la calidad de las mismas. 

   Septiembre también ha sido el mes de cambiarme de gimnasio. A uno más barato, más cerca de mi casa y con mayor amplitud de horario. Y que es el gimnasio al que va el Zagal y así entrenamos juntos, que es más divertido. 

   Y, cómo no, septiembre es el preludio a octubre y octubre... Octubre, no me gustas nada. Eres un mes cruel, largo, oscuro. Me he negado incluso a cambiar los días en el calendario permanente del salón hasta que tenga que poner 1 de noviembre, porque no puedo con este mes. Ha sido un mes de pérdidas importantes y ya lo asocio a tristeza, a lluvia, a lágrimas. Y, por ello, septiembre es un poquito peor, porque acaba y empieza octubre. 

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